Entrevista sobre el riesgo de ruptura intergeneracional: juventud, violencia y pandemia

Publicado en: Diario de Noticias de Navarra
Entrevista sobre el riesgo de ruptura intergeneracional: juventud, violencia y pandemia

Sergio García | Doctor en sociología y especialista en educación y desarrollo social
“La violencia cada vez está más presente en los espacios de socialización por lo que la tolerancia hacia ella ha aumentado”
ANA LIZARBE PAMPLONA 18.09.2021 | 18:47

El sociólogo Sergio García desgrana varios problemas que explican la creciente conflictividad juvenil, ante la que la confianza y la solidaridad se antojan claves

¿Qué medidas se deberían tomar para evitar que los jóvenes que llevan tanto tiempo sin poder reunirse en sus bajeras/piperos hagan botellones?

-Es un problema complejo que no puede resolverse con una receta ni simplemente con mayor presencia policial. Podríamos estar al borde de una ruptura intergeneracional: el paro juvenil en España supera el 35% y en Navarra llega al 26%, la emancipación cada vez se prolonga más, el ocio juvenil se asocia automáticamente con la noche y el alcohol, la violencia cada vez está más presente en los espacios de socialización por lo que la tolerancia hacia ella ha aumentado, el cuestionamiento de la autoridad es un rasgo de la modernidad que amenaza la gobernanza efectiva, la secularización conlleva el relajamiento del compromiso con ciertos valores, la cultura del consumo individualista enturbia la conciencia de nuestra interdependencia e interconexión, hay una falta de sentido€ Si a todo esto le sumamos la fatiga pandémica, tenemos una tormenta perfecta.

Cada dimensión del problema señalada, requiere medidas concretas, pero me atrevería a decir que intentar dotar a la generación de jóvenes de un sentido de misión histórica que implica la transformación de nuestra vida económica, política y social y la generación de un modelo de organización nuevo, justo, global, sostenible, pacífico y próspero debería ser el área estratégica de acción política por excelencia. Desde ese enfoque se podría abordar el empleo, el uso del tiempo libro, la necesidad de fortalecer diferentes formas de solidaridad…

 

¿Qué explicación se le da al comportamiento violento de ciertos jóvenes?

-A pesar de que no sería preciso hablar de revueltas juveniles, se han combinado cinco factores que en el pasado han confluido en sociedades con fuertes revueltas sociales. El primero al que ya me he referido es el desempleo. El segundo es el aumento de la educación y de las expectativas de movilidad social. Cuando mayor es el nivel educativo, y esta generación es la más educada académicamente de la historia, mayores son las expectativas de movilidad social y, por lo tanto, mayor es la frustración por no conseguirlo. El tercero es una percepción social de que la dirección política es autoritaria y errática. Los constantes cambios de parecer durante la pandemia, la falta de coordinación entre los niveles locales, autonómicos y nacional de gobierno, el excesivo recurso a la coerción y la poca o mala pedagogía del gobierno y de los medios para explicar la razón de ser de las medidas restrictivas€ se han interpretado como derivas políticas y autoritarismo. El cuarto y último tiene que ver con las tensiones grupales y los señalamientos. Durante las pandemias, en el pasado, siempre se han buscado chivos expiatorios. En esta, los jóvenes han sido objeto de señalamiento y de crítica, por lo que la confianza y la solidaridad se han menoscabado.

 

¿Hay alguna manera de controlarlo?

-La criminología lleva años estudiando cuál es el punto óptimo de presencia policial para salvaguardar el orden. Curiosamente, existe un número óptimo de presencia policial más allá del cual no solo no se consigue mayor seguridad, sino que la seguridad comienza a reducirse. La explicación es que la población altera su comportamiento ante lo que considera una militarización excesiva, deja de confiar en sus fuerzas de seguridad y se producen otro tipo de conflictos como resultado de las alteraciones mencionadas.

Se necesita buena comunicación institucional y pedagogía para explicar con fundamento la importancia de mantener un comportamiento cívico. Una línea comunicativa que se podría promover como eje central es la idea de que el comportamiento poco solidario con los demás, antes o después, afecta a todos; es decir, si colaboramos, todos nos beneficiamos pero si rompemos las normas, la consecuencia será peor para todos. Las instituciones, los medios y la policía deben girar desde el ejercicio de la autoridad por coerción hacia la búsqueda constante de legitimación para que sus directrices y mensajes sean aceptados.

Las otras medidas señaladas arriba relacionadas con políticas juveniles de empleo, de ocio constructivo basado en la acción social comunitaria, de promoción del deporte, del redescubrimiento del espacio público y el medio ambiente, de la lectura, de la educación académica y ética, poniendo en valor filosofías de la felicidad clásicas diferentes a la del consumo, de una vida saludable y de la generación de un sentido de misión, son más necesarias que nunca.

¿Ha afectado la pandemia a la conducta de los más jóvenes?

-Ha afectado la conducta de todos, pero muy en particular de los jóvenes. La juventud es un período lleno de energía, de ganas de socializar y de descubrir, caracterizado por un alto sentido de la justicia y anhelo de aventuras y aprendizaje de elementos nuevos. Por ello, los confinamientos y las restricciones han sido especialmente nocivos. Además, a los jóvenes se les ha exigido un grado de solidaridad mayor que al del resto de la población, si se tiene en cuenta que la Covid-19 no les afecta tanto. Encima de todo ello y a pesar de que durante la mayor parte de la pandemia, la mayor parte de los jóvenes han tenido un comportamiento ejemplar, se les ha estigmatizado.

Los menores apenas han podido acceder al ocio nocturno que se conocía anteriormente, ¿cómo afecta eso a su manera de reaccionar cuando salen de fiesta y consumen alcohol?

-El uso del alcohol entre la juventud y el vínculo automático entre diversión, noche y alcohol es uno de los problemas más graves que ya afectaba a ese colectivo y, por lo tanto, a la sociedad desde antes de la pandemia. El alcohol es una de las drogas más duras y nocivas, pero se ha normalizado, se ha naturalizado, por la aceptación social y legal del mismo.

Esto no es algo exclusivo de Navarra y de España. Hace muchos años, en varios países se hicieron experimentos políticos para determinar qué factores incidían más en la criminalidad y la violencia. En Cali, en Colombia, por ejemplo, durante unas semanas se impuso una norma por la que a partir de las 22.00 no se podía vender alcohol. Los crímenes se redujeron drásticamente, pero la medida no se pudo mantener en el tiempo por la gran presión de las empresas asociadas con el alcohol y el ocio nocturno.

¿Ha provocado la pandemia un mayor consumo de alcohol y drogas entre la juventud?

-Teniendo en cuenta algunas encuestas famosas sobre esta cuestión en EEUU y en España, tales como la del Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones y la del Monitoring The Future (MTF), indican que en EEUU el consumo de alcohol y cannabis se ha mantenido estable y en España se ha reducido ligeramente. Esto, en realidad, es sorprendente porque una hipótesis que se tenía es que el consumo de drogas y alcohol, especialmente entre los jóvenes, se reduciría siempre y cuando no hubiera mucha disponibilidad. Por otro lado, el consumo de hipnosedantes sin receta aumentó considerablemente.

¿Se abusa de estas sustancias para evadirse de los problemas provocados por la crisis sociosanitaria?

-El uso se ha mantenido o reducido un poco, pero es y era realmente alto. En la población mayor de 50 años sí ha aumentado y la razón puede ser que se recurre a ello para evadirse. Pero no es una tendencia clara.

¿Tantas limitaciones del ocio han sido el desencadenante de los botellones y actitudes violentas?

-La violencia no se puede justificar y quien la ejercita siempre ha de ser considerado el principal responsable. La mayor parte de la población no ha sido violenta, por lo que las limitaciones del ocio o incluso las restricciones, siendo rigurosamente científicos, no pueden considerarse los factores explicativos. De lo contrario, la violencia habría sido generalizada. No obstante, ciertos sectores proclives al uso de la violencia, influenciados por el alcohol y hastiados por la fatiga pandémica, han dado expresión a tales frustraciones mediante la violencia, catalizados de alguna forma por los factores sociales, políticos y económicos señalados. En otras palabras, no se puede eludir la responsabilidad individual, a pesar de que entren en juego factores estructurales y condicionantes socioeconómicos.

¿Se pueden promover medidas pedagógicas desde los centros educativos para educar a la juventud y concienciar sobre los peligros de la pandemia?

-Sin duda, y esa es la vía más prometedora. Una pandemia es, ante todo, un fenómeno comunitario, colectivo. Por lo tanto, responder con eficacia ante ella requiere el cultivo de la confianza, el fomento de la solidaridad intersectorial e intergrupal, mayores niveles de cooperación y una buena coordinación. Si las personas entienden las razones por las que deberían modificar su comportamiento y estas razones son sólidas, moldearán con gusto su comportamiento en consecuencia.

Además, la pandemia ha de servir de revulsivo para insuflar un gran compromiso colectivo con la transformación de nuestra sociedad. El cambio climático, la robotización y el impacto concomitante sobre la organización del trabajo y el desempleo, la transición energética, el envejecimiento de la población y el mantenimiento de los sistemas de seguridad social, el reajuste de la globalización desterritorializada y el cambio de modelo económico requieren de la liberación de grandes poderes sociales y de una energía colectiva inusitada. El estilo de vida cómodo, individualista y basado en el consumo y en la satisfacción de los placeres no se prestaba para despertar la conciencia. Quizá la Covid nos sacuda a todos y sirva de acicate para emprender un nuevo proyecto histórico ilusionante como lo fue el proyecto moderno que emergió en la ilustración y transformó el mundo tradicional. Puede que estemos ante una tesitura de similar calado.

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